martes, 5 de junio de 2012

Marta


Marta vivía en la misma ciudad de siempre, en la misma casa de siempre y con el mismo novio de siempre. Marta tendría que haber sido feliz, como siempre, pero no era así, ya no le gustaba la misma ciudad de siempre, ni la misma casa ni siquiera su novio. Ahora Marta soñaba con otras cosas, cosas que no podía contar a nadie, cosas que ni ella misma entendía.
Todo empezó una mañana en que caminaba por la calle, un poco apresurada porque llegaba tarde a recoger a su novio de pronto alguien la empujó y se vio en el suelo, no había visto quien era, pero fuese quien fuese se iba a enterar en cuanto levantara la cabeza. Y lo hizo, pero no pudo protestar porque una preciosa chica la estaba mirando muy apurada. No supo el porque pero se sonrojó al mirarla, pero no podía dejar de hacerlo esos ojos la atraían son remedio. ¿Que le pasaba? Se puso en pie, se arregló la ropa y sin volverla a mirar por lo que pudiera pasar, se fue de ahí.
Desde esa caída su vida no fue la misma, se dormía pensando en esos ojos, en lo que había sentido, algo diferente a lo que sentía por Carlos. ¿Pero que era? No podía dejar de pensar en ello y eso la estaba llevando a estar cada día más perdida en ella misma.
Aquella mañana tomó una decisión, no podía seguir así, su vida ya no era como ella había soñado, como quería que fuese y debía cambiarla. ¿Pero como hacerlo? Lo primero era soltar lastre, debía sentirse libre para dejar de ahogarse en esa vida. Por eso escribió una carta, no era lo bastante valiente como para hacerlo en persona o a lo mejor es que era demasiado cobarde como para mirarle a los ojos.

“Carlos, supongo que no te sorprende encontrar esta carta sabes que no estamos bien, que yo no estoy bien y no quiero seguir así. Has sido muy importante en mi vida y siempre ocuparás un lugar en mi corazón, pero algo ha cambiado no sé el qué, pero algo no es como antes. Me voy para poder descubrir que parte de mí es la que me falta, necesito ser feliz, espero que lo puedas llegar a entender.
MARTA”

Dejó la carta encima de la mesa del comedor y se marchó con sus cosas, las pocas que necesitaba y tenía le cabían en una maleta. Al cerrar la puerta una sensación de libertad la invadió, supo en ese instante que su nueva vida empezaba que al fin podría experimentar lo que era ser ella misma. Cerró un instante los ojos y otros le vinieron a la mente, esos ojos que ahora sabía porque la habían cautivado aunque aun no se atrevía a pensarlo. Cerró con la llave, que dejó en el buzón, y se fue, no sabía donde, pero le daba igual.
Marta ahora vive en otra ciudad, en otra casa, con otras personas y no se arrepiente de haber dado el paso. Muchos días sueña con esos ojos que la hicieron darse cuenta de quien era en realidad, pero ahora pertenecen a otra persona, a quien logró romper las barreras y alojarse en su corazón para siempre. Su verdadero amor, su único amor, Sonia.

-FIN-

1 comentario:

  1. Marta, es el primer relato que escribí sobre mujeres. Fue el inicio de lo que quería ser una colección de textos varios sobre historias entre mujeres, algunos ya los he ido publicando otros nunca lo haré, pero siempre he sentido un cariño especial por este. Supongo que no será el mejor, pero es el que mas me gusta.

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